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El templo más maravillo de Egipto

Grandes hechos de la historia de este país son marcados por las aguas del Río Nilo y acá el pasado y presente se han reorganizado.

Navegando hasta el Templo de Philae



El río Nilo es el más importante de África del este y es compartido por varios países. En Egipto durante la historia el río, si bien ha sido motivo de vida en esta región, también ha causado muchos daños con sus inundaciones. Por ello en 1960 se comenzó la construcción de la represa de Asuán, al sur del país. Con buenas y malas críticas por los habitantes, hoy genera el 70% de la energía eléctrica del país.
Esta construcción demando reubicar muchos templos del antiguo egipcio (algunos permanecieron varios meses bajo el agua).
Fue así como el Templo de Philae, cual estaba ubicado muy cerca de Asuán, en la isla que llevaba su nombre, tuvo que ser trasladado a la isla Agilkia. En este desarme y vuelta a armar, hoy se puede apreciar todos los vestigios de esta maravilla.  El templo también se vio muy afectado por la llegada de los católicos que dejaron sus marcas al igual que el agua. Hoy lo podes visitar y brilla muy bonito rodeado de agua y plantas con flores que hacen de la Diosa Isis, diosa de fertilidad, brille más que nunca. Mucha historia en sus paredes, destínale por lo menos dos horas. Tengan en cuenta que para llegar hasta aquí deberán tomar una embarcación pequeña desde la costa de Asuán. La entrada al Templo les costará 30 libras egipcias por persona.

Templo de Philae



Desde Asuán, a unos 250 kilómetros (por carrera casi 4 horas de viaje) llegamos a la maravilla de Egipto, el templo de Abu Simbel.
Aquí se dan dos situaciones, lo que realmente fue y la obra de haberlo trasladado 230 metros desde su lugar original motivo de la construcción de la represa. Mira esta foto y seguro te preguntaras como nosotros, como hicieron para  trasladarlo?

Templo de Abu Simbel



Las piedras fueron cortadas perfectamente, enumeradas y vueltas a colocar como un gran rompecabezas. Vale aclarar que, hasta 1813 el templo permaneció bajo la arena, por ello su estado es impecable. Cuenta las historia que Ranses II inicio su construcción apenas se coronó faraón.

Este templo, originalmente construido en un solo bloque dentro de la montaña, está custodiado por los 4 colosos que emulan la figura de Ranses II, alucinantemente gigantes, con más de 20 metros cada uno. En el interior apenas cruzas la primera sala 8 colosos de 10 metros guiaran tu paso para seguir avanzando hasta la segunda sala donde se lo ve al rey abrazado con diferentes divinidades. Al final se encuentra el Santuario con 4 estatuas talladas en roca Ptah, Amón-Ra, Ranses II (aquí el faraón buscaba ser considerado un Dios) y RaHorajti. Cada 21 de febrero día de su natalicio y el 21 de octubre día de su coronación entran hasta allí unos rayos de sol que iluminan solo 3 de las estatuas. Ver para creer! El ingreso al templo de Abu Simbel cuesta 115 libras egipcias por persona.

Magnitud de los Colosos de Abu Simbel



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